Martes 19 de octubre de 2004.
Me desperté. Mamá ya no estaba en mi cama.
Eran casi las ocho de la mañana.
Tenía ganas de hacer pis. Fui al baño pero no pude. Eso me empezó a preocupar.
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Estaba acostada. Mi hermano estaba en una silla al lado de mi cama.
Llegó mi mamá con un cura.
El padre Ramón me explicó que venía a darme la bendición para que todo salga bien.
Yo no era religiosa, ni siquiera tenía sangre cristiana por ningún lado.
Tampoco entendía porqué tendrían que bendecirme, o sea... ¿necesito suerte?, ¿necesito una bendición?, ¿las cosas pueden salir mal?
Sentía que me estaban dando la extremaunción.
Con mi hermano tenemos algo en común: Cuando estamos nerviosos necesitamos un baño.
El padre Ramón empezó a hablarme. La verdad es que ni me acuerdo que decía porque mi hermano no paraba de pedorrearse ruidósamente y ponerse todo colorado diciendo: "Perdoneme padre" y mi mamá más roja explicando que el nene está nervioso. El padre Ramón decía que no había problema y que era entendible en la situación que estabamos atravezando...
Yo, por mi parte, en mi bendición / extremaunción, no podía parar de matarme de risa del papelón que estaba haciendo mi familia. Menos mal que mi papá y mi abuela estaban afuera...
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Dos enfermeras entraron y pidieron a todos que se retiren.
Me tenían que higienizar con pervinox para el quirófano.
Fui una vez más al baño pero realmente no podía hacer ni una gotita de pis.
Ingresó una de las enfermeras. Me hizo sacar el arito de la nariz y me hizo desnudarme. Por supuesto que era un desnudo parcial por el gigantezco yeso.
Con un trapo me impregnó en pervinox.
Salí toda marrón y me acosté en la camilla.
Llegó la hora.
Pensé: "En el quirófano me voy a hacer pis".
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Te lo agradezco de corazón.
Cozzida.-
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