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Cozzida.-

lunes, 9 de junio de 2008

Refrito del Momento Cero

Estaban convirtiendo a la demacrada ruta 6 en una obra de mayor embergadura; con dos carriles de cada lado, rotondas, puentes, etc.
Considerado el tercer anillo de circunvalación de la provincia de Buenos Aires, el asunto no era un tema menor, sobretodo por la cantidad de personas que murieron durante las obras.
Nosotros ibamos por la nueva colectora. El camino no estaba señalado. El camino no estaba iluminado. Después de mi accidente la zona parecía Las Vegas con tantas luces.
Muchas curvas. Tampoco había lomos de burro. Un mal calculo. Caímos.

Caímos en un desague de cuatro metros de profundidad. Los bomberos no podían encontrar el auto. No se veía.

Posible muerte nº1: Si hubiese habido agua en el desague nos hubiesemos ahogado.

Daniel y Nicolás comenzaron a patear en el parabrisas delantero. Salieron del auto. Empezaron a trepar. El desague estaba lleno de tierra y barro.
El guardia de la empresa que construía la ruta llamó a los bomberos. Llegó la polícia. Daniel estaba en shock. Tenía abierta la cabeza. Se subió al patrullero para que lo lleven a la salita.

Nicolas se metió a sacarme con la ayuda de Gabriel. Yo - me contaron - gritaba y lloraba como una loca. "Mi brazo", "Mi brazo, me duele". Llegó la ambulancia.

Sacaron a los chicos. Entraron con una camilla al desague. El Doctor Monzón me pregunta:
- ¿Cómo te llamas?
- Denise

Se dió cuenta de quien era. Yo era la hija de la psicóloga que trabajaba en su policlínico.
Tres años más tarde, le contó a mi mamá que si la ambulancia hubiese tardado más tiempo hubiese pasado mi "posible muerte nº2". Cuando llegó yo me estaba asfixiando con tierra.

Entre él y los bomberos me sacaron y me metieron en la ambulancia. Nos llevaron a los tres a la salita (me enteré de esto un año más tarde). De ahí, a mi y a Daniel, al Hospital San José.

Nicolás y Daniel se quedaron en la salita en observación. Vino una enfermera.
- Chicos, necesitamos comunicarnos con los padres de la chica. ¿Tienen el número?
- Yo los llamo.
Gabriel agarró su celular. Eran casi las dos de la mañana. El teléfono empezó a sonar.

1 comentario:

Ariel Giuliani dijo...

Sinceramente Denise, esto es espectacular. Tiene un altísimo nivel de redacción, muy bien graficado. Lográs que "sienta" lo que sentías. En verdad que es muy bueno.