Maggie me dijo de salir al pub con sus amigas del pueblo y pensé que entre ir allá o quedarme llorando en mi cama un viernes a la noche, posiblemente, la primera opción era la más sana. La opción oculta era que existía la posibilidad que Nicolás vaya ahí y me vea y se arrepienta y me pida perdón y yo lo perdone.
Me senté en una de las mesas con las chicas y una de las amigas de Maggie me dijo:
- Ese chico que está ahí es amigo mío y siempre que te ve dice que sos hermosa -
Sonreí... Siempre un cumplido es una caricia al alma.
Maggie me dijo: - ¡Es boxeador! - y se empezó a matar de risa.
Al rato se acercó el boxeador y me dijo:
- Hola, me presento y quiero decirte que estás buenísima -
Por primera vez en una semana me reí con ganas...
La noche se vio asechada por cervezas, tragos y más cervezas...
El boxeador me sacó a bailar y se ocupó de que no deje de sonreír en toda la noche.
Todos, inclusive Maggie y sus amigas, terminamos completamente borrachos.
Yo terminé con él besándonos en una esquina y entre la borrachera, la risa, el dolor y el cansancio vi pasar el auto de Nicolás, el cual, por supuesto, conducía Nicolás...
Pasó dos veces.
Supongo que se quería asegurar de que realmente era yo.
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Te lo agradezco de corazón.
Cozzida.-
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