Ayudame a contar mi historia. Recomendá este blog a tus conocidos.
Te lo agradezco de corazón.

Cozzida.-

viernes, 18 de julio de 2008

Explicaciones

Cada martes representaba la esperanza de dejar de usar yesos.
Ocho de la mañana me tomaba el colectivo con mi mamá hacia el Hospital San José para ver al traumatólogo que me había operado y controlaba mi evolución.
Todos los martes a la ocho de la mañana, tomábamos el mismo colectivo con el mismo conductor que, desde su lugar, también iba controlando mi evolución.
La placa con los ocho tornillos que me colocaron en el húmero no estaba produciendo mucha callosidad, de ahí que se había atrazado el momento "no - yeso".
Pero ese martes, finalmente ese martes, con la cara ya casi normal y con la aceptación de que Nicolás se había terminado, me fui sin yeso pero también con una mano sin vida.

El nervio estaba perfectamente colocado según mi traumatólogo. Técnicamente la mano (cito): "Con dos o tres años de kinesiología", tendría que funcionar correctamente, más allá (cito): "que posiblemente te quede una importante discapacidad".

Había terminado mi primer año en la universidad. Mi agenda de verano estaba estipulada: Lunes, Miércoles y Viernes kinesiología en Capital Federal. Martes: traumatólogo en el San José. En lo posible: Rendir también finales.
Ese verano me metí solo dos veces en la pileta de mi casa.

En pocos días cumpliría 19 años y no quería terminar mis complicados 18 sin poder, finalmente, explicarle a mi papá que había sucedido exactamente el día del accidente. Yo sabía que él estaba esperando a que yo esté preparada para hablar y él, al igual que mi mamá, habían aceptado que yo quiera estar con Nicolás... pero Nicolás se había ido y ahora, dos meses más tarde, yo sentía que era tiempo de dar explicaciones...

No hay comentarios: