Ayudame a contar mi historia. Recomendá este blog a tus conocidos.
Te lo agradezco de corazón.

Cozzida.-

miércoles, 30 de julio de 2008

Holográfico

Habíamos ingresado en un nuevo terreno. Yo no podía más de tanto Nicolás; Nicolás en las charlas con mis amigas, Nicolás en mis pensamientos del día, Nicolás cuando soñaba: Nicolás holográfico porque su participación era virtual; cuando volvía a mí era holográfico, cuando me pedía perdón era holográfico, cuando yo lloraba y él aparecía para consolarme era holográfico... Siempre holográfico.
Nicolás había sido físico una noche y por unas horas yo había estado contenta; él me había abrazado, me había besado, me había dicho cosas lindas, los dos borrachos, pero no lo suficiente para no comprender la situación.
Sabía que así, al menos, podría resguardarme en él aunque sea unas horas. Yo lo necesitaba. Yo, todavía, podía perdonarlo.

Mientras tanto, yo seguía en kinesiología e intentando recuparar mi mano y mi brazo.
Lunes, Miércoles y Viernes caminada tres cuadras hacia la parada de colectivo más cercana a mi casa, viajaba a Escobar y de ahí tomaba otro micro hacia Plaza Italia. Entraba a la línea D y me bajaba en Pueyrredón. En esta estación, que estaba a tres cuadras del consultorio, conocí a otra de las personas que pasaría por mi vida sólo para ayudarme durante mi duelo y luego seguir su camino. Se llamaba Isabel y siento, tengo la sensación, de que ya no está en este mundo.

No hay comentarios: