Ayudame a contar mi historia. Recomendá este blog a tus conocidos.
Te lo agradezco de corazón.

Cozzida.-

lunes, 8 de septiembre de 2008

A Calzón Quitado

El café era un asco. De hecho yo lo sabía. Por alguna razón el café que hacía sólo en el departamento de mi mamá era horrible y nunca entendía la causa y ese fue uno de los temas de charla... una charla de más de cuatro horas donde, entiendo que ambos, hablamos a "calzón quitado".

Por primera vez en mi nueva vida había podído hablar con un hombre imparcial, que nada tenía que ver con mi accidente, con Nicolás, con mis amigos varones, con mis amigos en general, con mi familia y menos conmigo.

Esteban era un año mayor que yo y uno menor que Nicolás. Estudiaba, por supuesto, en mi misma universidad, vivía en Olivos o Martinez (no me acuerdo) y parecía sincero en todos los puntos de vista que dió respecto a mi asunto.

Él también hizo sus catarsis relacionadas a diversos aspectos de su vida como su ex - novia francesa quien, finalmente, había regresado a su tierra natal.

- Las francesas no se depilan, ¿cierto? -
- Si se depilaba -
- ¡Qué asco! Seguro que no y lo decís para no quedar mal -
- Boluda se depilaba... A parte cualquiera eso.
- ¿Y no te daba cosa verle la axila peluda?, ¿No sentías que estabas con un chico o una marimacho? -
- ¿Qué parte no entendés de que se depilada?
- Mhmmm... Jaja, Te estoy jodiendo. - dije. - Al final hablamos tanto que parece que ya no tenemos secretos vos y yo. -
Esteban se rió.

Eran más de las tres y la charla ya no tenía mucha más vida. Volví a apelar al truco del bostezo.
- Puffff... mirá la hora que es. ¡Tardísimo! -
- Si, tenés razón. Mejor me voy. -
- Dale, te bajo a abrir. -

Viaje en el ascensor.
Esteban me besa.
Me sentí traicionada. No esperaba un beso. Tanto dolor por Nicolás me había hecho sentirme apática hacia todo. Pensé: Realmente el dolor mé estaba bloqueando la vida. Ni siquiera había considerado la posibilidad de que Esteban era un hombre, sexo masculino, chico y que habíamos charlado horas y horas y que realmente la situación podría terminar en un beso. Pero yo, bloqueada, no lo había visto venir. De hecho no me había dado cuenta de absolutamente nada.
El ascensor llegó a planta baja.
- Era el segundo, ¿verdad? - me preguntó.
- ¿Qué? -
- Segundo piso -
- No nene, ¿Qué te importa? -
Se rie.
Hago un flashback: Tanto dolor, tantas lágrimas. Mi vida giraba entorno a un pelotudo, un cagón, un forro... ¿Qué quedaba de la Denise que siempre estaba contenta? Nada... no quedaba nada.
Esteban me volvió a besar.
Lo miré. Observé la situación.
Era el crimen perfecto. Si yo quería, nadie, absolutamente nadie de mi entorno sabría de Esteban.
Sentí adrenalina por algo diferente, algo que no tendría que justificar, ni contar, ni sentir.
Esteban había aparecido por alguna razón en ese preciso momento de mi patética humanidad.
Lo besé.
Miré los botones del ascensor y toqué el número seis.
Dijo: - Cierto, era el sexto -

No hay comentarios: