Cuando terminé el primer año de la carrera, hubo un éxodo de la mayoría de los estudiantes de mi curso por razones varias como cambio de vocación profesional, falta de dinero para las cuotas, embarazos, estrés mental, etc.
Con lo cual, el grupo de chicas con las que me juntaba (la grasa, la puta, la lesbiana, la suicida, la acuchillada) – si, yo siempre fui buena para elegir amistades – por supuesto se desterraron de la universidad y quedé sola con las sobras del grupo enemigo (que obviamente eran las otras chicas que para mi grupo eran las conchetas, las anoréxicas y, otra vez, las putas ya que siempre hay putas en los grupos).
Comencé a integrarme y descubrí que además de que ellas también nos consideraban cincuenta mil cosas peyorativas, ellas mismas se detestaban.
En una alianza prácticamente estratégica, Candelaria de las conchetas y Denise de las grasas se unieron en un único bando y decidimos que era hora de dejar la adolescencia y el secundario atrás.
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Te lo agradezco de corazón.
Cozzida.-
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