Muchas veces, nos encontramos con frases que nos marcan, nos dejan con la boca abierta, sentimos qe nos han dado la respuesta que necesitamos.
A mi me pasó.
Un día leyendo la Cosmopolitan, un psicologo entrevistado me hizo entrar en razón. Planteaba que cuando amamos a una persona y no somos correspondidos de la manera adecuada, lo mejor es aceptar esa decisión y comenzar el proceso de duelo. Uno debe entender la realidad y proponerse olvidar a esa persona. Muchas veces, podemos caer en la tentación, según el especialista, pero eso, lo único que produciría, es prolongar el dolor y el duelo por ese amor no merecido.
Esta explicación fue mi primer paso para terminar con Nicolás. Después fue Fernando II, pero con él pasó algo raro: El día que lo conocí, me dijo que se llamaba Nicolás.
Hace mucho tiempo que pasan días sin que yo piense en el accidente y en Nico, sobre todo en él. Cuando lo hago, estoy muy lejos de los sentimientos. Yo a él ya lo perdoné. Eramos dos chicos con un gran problema. Era demasiado.
Cerca del cierre del primer cuatrimestre de cuarto año de mi carrera, mi profesora de Periodismo e Internet nos dio la siguiente consigna: Crear un blog y actualizarlo diariamente hasta el último día de clases. Tema libre.
Yo había incursionado en la blogosfera hace poco tiempo y me había convertido en una seguidora de "Ciega a Citas" de Lucía Gonzalez. Automáticamente supe que quería contar esta parte de mi vida.
Hacía mucho tiempo que planeaba intentar escribir un libro y nunca me sentaba a hacerlo y entendí que tener un blog con al menos un sólo lector me ponía en la obligación de redactar.
Ustedes son los lectores de mi borrador, de mi primer intento, del principio de una asignatura pendiente.
Hubo días en que estaba desesperada por escribir. Días en que me sentía desmotivada. Días en los que el tiempo no me alcanzaba para postear.
Hubo anotaciones que me encantaron, otras que me parecieron malísimas en su estilo.
Hubo ocasiones en las que temí parecer una loca obsesionada con un chico, pero yo sé que no es así.
Cuando muchas personas te explican que vos te morías, sentís que cada día es una oportunidad, sentís que cada segundo que pasa podría ser el último. Sentís que, después de todo lo aprendido y vivido, lo único que sabes con certeza es que algún día te vas a morir y crees que vas a llegar a viejita y que tu vida va a ser normal, que a vos no te va a pasar lo que le pasa a la gente que aparece en los noticieros o en los diarios, que tu vida, va transcurrir de manera biológicamente lógica. Y no es así, porque nadie la tiene comprada.
Mientras yo entendía que tenía una segunda oportunidad en el mundo, Nicolás me pedía no formar parte de ésta. Él no quería compartir esa nueva chance junto a mi. Y yo, desde algún lugar lo necesitaba, porque necesitaba entender todo lo que me estaba pasando.
Quiero agradecerles el que me hayan acompañado a lo largo de estos meses.
Este es un final abierto porque mi vida continúa.
FIN
Ayudame a contar mi historia. Recomendá este blog a tus conocidos.
Te lo agradezco de corazón.
Cozzida.-
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Cozzida.-
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